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"¿Cuán bajo puede llegar el presidente?" Críticas tras la represión a una protesta pacífica para que Trump se tomara fotos

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Las reacciones negativas a lo ocurrido en la capital fueron tanto de demócratas como de líderes religiosos y hasta algunos republicanos. "El presidente usó nuestro texto sagrado como símbolo de división", dijo la líder de la diócesis de Washington DC en referencia a las fotos de Trump con la Biblia tras la represión a manifestantes pacíficos.

 

La escena vivida este lunes en las inmediaciones de la Casa Blanca, en capital estadounidense, no es algo que se vea frecuentemente en Estados Unidos, país que orgullosamente se jacta de ser la mayor democracia del mundo. Los agentes de policía y el Servicio Secreto ejercieron represión, dispararon balas de goma y gases lacrimógenos contra manifestantes congregados pacíficamente para protestar contra el racismo para dispersarlos y permitir que el presidente Donald Trump caminara hasta una iglesia para tomarse una foto con una Biblia en la mano.

 

Esa orden se produjo cuando los enfrentamientos entre la policía y el público continuaron intensificándose, con protestas diurnas en gran parte pacíficas por la muerte de George Floyd en la custodia policial de Minneapolis, que se convirtieron en violencia y caos después del anochecer, en medio de toques de queda generalizados y despliegues de la Guardia Nacional.

 

A medida que el caos se extendió y la policía intensificó su uso de la fuerza (disparando balas de goma y gas contra manifestantes pacíficos en ciudades desde Washington hasta Walnut Creek, California), las autoridades de todo Estados Unidos también dijeron que estaban bajo asalto, con agentes disparados en St. Louis y Las Vegas y otros golpeados y heridos por automóviles en Nueva York mientras las autoridades parecían contener los disturbios.

 

Antes de salir a caminar por Lafayette Park para dirigirse a Iglesia Episcopal Saint john, Trump habló en el Jardín de las Rosas sobre la respuesta a las protestas en todo el país a raíz de la muerte de George Floyd a manos de un policía de Minneapolis que lo sometió contra el pavimento con una rodilla en su cuello. Muchas de estas masivas manifestaciones han terminado en saqueos e incendios.

 

En lugar de llamar a la unidad y tratar de 'calmar los ánimos' de crispación e indignación, Trump dio un discurso incendiario de unos ocho minutos en los que acusó de los desmanes a una supuesta "izquierda radical" y 'Antifa' (etiqueta con la que se llama a ciertos manifestantes antifascistas de extrema izquierda).

 

"Estamos poniendo fin a los disturbios y la anarquía que se ha extendido por todo nuestro país... Lo terminaremos ahora", aseveró diciendo que había que militarizar las calles para reprimir a los manifestantes que, por cierto, han sido en su mayoría pacíficos.

 

El presidente del Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, el demócrata Adam Smith, emitió un comunicado en el que dijo: "No es estadounidense usar a los miembros de nuestro servicio para dominar a los civiles, como lo han sugerido tanto el presidente... Vivimos en una democracia, no en una dictadura".

 

Las reacciones negativas a las acciones de este lunes llegaron desde los demócratas, pasando por líderes religiosos hasta republicanos del Senado, quienes ante los exabruptos de Trump suelen no comentar.

 

Fuente: UN

asp