“No vemos otra opción”: ante la incertidumbre, algunos migrantes de la caravana están saltando la valla fronteriza para entregarse

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“No vemos otra opción”: ante la incertidumbre, algunos migrantes de la caravana están saltando la valla fronteriza para entregarse

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La desesperación de los migrantes que llegaron en la caravana migrante a Tijuana al encontrarse con las malas condiciones de los albergues y las largas listas de espera para solicitar protección en EEUU está haciendo que algunos se planteen saltar la valla para entregarse a la Patrulla Fronteriza.

Solo este fin de semana, medio centenar de personas lo han hecho.

 

Claudia Lorely, su esposo Bryan José y dos amigos comen comida china afuera de El Barretal, el nuevo albergue que instalaron las autoridades en el antiguo centro de espectáculos ubicado en la colonia Mariano Matamoros en la Zona Este, una de las más conflictivas y violentas de Tijuana.

 

Se alimentan bien y abastecen de bebidas hidratantes “por última vez en México”, antes de partir hacia Playas de Tijuana. Su objetivo es brincarse la valla fronteriza como ya lo han estado haciendo varios migrantes. Quieren pasar hacia Estados Unidos para entregarse a la Patrulla Fronteriza y pedir el asilo político.

 

Los cuatro son originarios de Honduras y se unieron desde un principio a la Caravana Migrante que salió desde su país el 13 de octubre. Con el objetivo claro de ingresar en grupo hacia el país vecino, hicieron un recorrido de más de un mes a pie y con aventones. Pero este domingo, decidieron separarse del resto y unirse a los pequeños grupos que desde el sábado pasado han estado cruzando el muro para entregarse a las autoridades migratorias estadounidenses.

 

“Nos vamos a entregar porque ya no vemos otra opción”, comentó Claudia Lorely con cierto desánimo. Una decisión que tomaron los cuatro tras más dos semanas en Tijuana sin ver alternativas claras sobre lo que pasaría con su situación y luego de darse cuenta que no podrían ingresar en grupo como lo pensaron en su momento.

 

“No era lo que pensábamos. Estamos cansados, desesperados, es mucho tiempo ya el que llevamos desde que salimos de casa y queremos ya ver algo claro”, dijo Bryan José.

 

El sábado 1 de diciembre la Patrulla Fronteriza reportó un total de 24 personas –13 originarias de El Salvador y 11 de Honduras-, quienes fueron interceptadas del otro lado de la frontera y este domingo se reportó un grupo de alrededor de 25, la mayoría de ellos familias desesperadas que intentan lograr una vida mejor “del otro lado”.

 

La migrante de origen hondureño Yoselin Martínez y dos de sus hermanos también han pensado en esa posibilidad de cruzar la valla en cualquier momento. Se dicen cansados y agotados porque no saben ya qué hacer o cuánto tiempo más esperar a que su situación se resuelva.

 

Los tres ya sacaron su ficha para la solicitud de asilo pero no ven para cuándo les pueda tocar su turno. Ellos han sido testigos de cómo varios de sus compatriotas y de otros países han ido poco a poco abandonando las instalaciones de El Barretal para buscar otras opciones y dicen conocer casos de personas que ya mejor “andan buscando vida en Tijuana” y otros que están en Estados Unidos esperando a que les resuelvan de manera afirmativa el asilo.

 

“Algunos se van a la frontera para entregarse, otros quieren buscar departamentos en la ciudad y otros están pidiendo ya que los regresen a Honduras”, compartió.

 

Ella considera que esto se ha estado agravando desde el jueves pasado cuando, debido a la lluvia que cayó en Tijuana, comenzaron a ser llevados sin mayor información hacia El Barretal, lo que generó mucha incertidumbre y ciertas dudas entre los integrantes de la caravana. Entonces se corrió el rumor de que serían detenidos por autoridades migratorias y que los deportarían de manera inmediata.

La situación se agravó todavía más cuando este sábado las autoridades sacaron casi obligadamente a todos los migrantes que aún se encontraban en la unidad deportiva Benito Juárez, lo que generó que alrededor de 1,000 personas optaran por quedarse en las inmediaciones del antiguo albergue y que otros más se dispersaran por la ciudad.

 

Mario Osuna Giménez, secretario de Desarrollo Social de Tijuana, informó este domingo que solamente un aproximado de 2,000 migrantes son los que se encuentran en el nuevo albergue en El Barretal, de los más de 6,000 que se tenían contabilizados en la unidad deportiva Benito Juárez. Del resto no saben dónde estén albergados o qué haya pasado con ellos.

 

De acuerdo con Mario Madrazo, director general de Control y Verificación del Instituto Nacional de Migración (INM), hasta este fin de semana se registraron un total de 600 retornos asistidos, de los cuales 453 lo solicitaron de manera voluntaria y el resto fueron puestos a disposición por autoridades policiacas tras haber cometido faltas administrativas o algunos delitos.

 

“Tenemos que ser ecuánimes”

 

Aunque la incertidumbre comienza a apaciguar los ánimos de la gran mayoría de los integrantes de la caravana, el joven de 23 años Milson Martínez considera que tienen que ser “ecuánimes” con cada una de las decisiones que tomen porque en el decidir “uno puede perderlo todo”.

 

Milson viene acompañado de su primo, su pareja y su sobrino de cinco años y está convencido de que no deben apresurarse a tomar una decisión como la que han tomado muchos de sus compatriotas, quienes cree que se han estado dejando llevar por los rumores de que serán deportados por las autoridades mexicanas y que cruzando el muro con sus niños tendrán más facilidades para obtener el asilo.

 

“La verdad es que nos están llenado la cabeza con ideas, mucha gente cree que los que estamos aquí nos van a deportar nada más porque sí y otros se están invitando a salir a cruzar el muro, pero yo creo que debemos tener calma y paciencia, porque ya vimos que no podíamos entrar en grupo como cuando entramos a Guatemala, hay que esperar”, dijo con más temple.

 

Milson y su primo formaban parte del grupo de oposición al actual presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández y ambos fueron perseguidos políticos luego de participar en varias manifestaciones para mostrar su rechazo a lo que consideran una “imposición” de gobierno.

 

Tras recibir amenazas decidieron salir de su país y buscar una vida fuera de Honduras, alejados del peligro. Por ello creen que, de no poder entrar a Estados Unidos, quizás es mejor quedarse en Tijuana porque regresar por voluntad propia o mediante una deportación sería perder todo lo que ya recorrieron hasta llegar acá y regresar a exponer sus vidas.

 

“Sabemos que Donald Trump no se va a tentar el corazón por nosotros, sabemos que va a estar difícil, pero por el momento vamos a esperar a ver si se agilizan los trámites para las solicitudes de asilo, es lo único que esperamos, aunque también sabemos que aunque presentemos nuestros casos, nos pueden decir que no y deportar”, dice.

 

“Sí que es una situación muy difícil, más cuando has pasado todo lo que ya vivimos en el camino, por eso entiendo que muchos se dejen vencer y se estén cruzando, pero nosotros vamos a esperar”, dijo finalmente.

 

Actualmente hay una lista de espera de más de 5,000 personas migrantes que esperan su turno para poder solicitar el asilo a Estados Unidos, cifra que incluye la migración interna y de otros países que ya estaba en listas incluso antes de la llegada de la Caravana Migrante.

 

Fuente: UN

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