Ojos enrojecidos y miradas de odio: así fue la tensa mañana de Marjorie de Sousa y Julián Gil

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Ojos enrojecidos y miradas de odio: así fue la tensa mañana de Marjorie de Sousa y Julián Gil

Lo único sincronizado entre los dos fueron sus llegadas, salidas y un sentimiento compartido: están enojados con la situación que ellos mismos crearon y escalaron.

 

Apenas rebasaba el reloj las 10:00 de la mañana cuando Marjorie de Sousa hizo su aparición en la sede de los juzgados de lo familiar de la Ciudad de México. En compañía de su abogada, la licenciada Alma Pellón, la actriz venezolana caminó los mismos pasos que caminan los demás ciudadanos de la capital mexicana, como no lo había hecho antes. Trató de pasar desapercibida y presurosa evadió a los medios de comunicación, le cubrió la cara a Matías con una manta y lo metió a los juzgados para que conviviera con Julián Gil una hora, como lo dictaminó el juez.

Marjorie cambió la dinámica de los viernes en el centro de la capital mexicana: no utilizó accesos privados ni escolta, ingresó por el acceso general y espero su turno pacientemente para subir al elevador que la llevaría a la zona de visitas de los juzgados. Como en un baile sincronizado, ella desapareció en el edificio y la atención se centró en la llegada de Julián, quien apareció a la media hora de que se cumpliera la llegada de Marjorie, en compañía de sus publirrelacionistas. Él, menos discreto, se tomó fotos con sus seguidoras y a la prensa prometió: “Si hablaré y les explicaré lo que está sucediendo, será a la salida, ahora voy a ver a mi hijo”.

La sincronización siguió: a las 11:00 de la mañana Marjorie de Sousa salió otra vez. Acompañada de su abogada caminó para encontrarse con los reporteros, fotógrafos y camarógrafos -unos cincuenta, en total- que esperaban las habituales declaraciones de su defensora. Pero, otra vez, el día fue distinto y Marjorie rompió el silencio que había guardado durante meses. Se detuvo y no hizo que los representantes de los medios corrieran detrás de ella. Habló casi 20 minutos. Contestó todas las dudas. Y reafirmó hasta el cansancio: “Deben de entender que todo lo que hago lo hago por mi hijo”.

Evidentemente molesta clamó: "Yo no soy la mala del cuento". Aseguró que la visita semanal a los juzgados: "me estresa, me incomoda y eso se lo transmito a mi hijo, por eso él llora", excalamaba eufórica. Firme y por momentos hasta desafiante la tensión del día se tradujo en un extraño enfrentamiento con un reportero quien le preguntó a la licenciada Pellón si buscaban ver tras las rejas a Julián. Marjorie, ofendida, le encaró: "¿Me estás amenazando?" En la confusión, periodista y actriz intercambiaron una seca despedida: "Así las cosas, entonces", dijo ella. "Así las cosas, que te vaya muy bien", contestó él.

El tenso encuentro con la prensa terminó y ella se fue como llegó. Caminando en compañía de su abogada. Esta vez sí se acercó a los curiosos que le pedían una fotografía, un abrazo contrastante con los cuchicheos de quienes igual admiraban su belleza natural, sin maquillaje, pero le dedicaban insidiosos comentarios a su espalda. Marjorie partió al estacionamiento a esperar que terminara el encuentro de Julián con Matías.

Otra vez sincronizados, de nuevo media hora después, salió Julián de los juzgados. “En esta ocasión la convivencia fue diferente, ya me va conociendo más y con eso me quedo”, dijo sobre la visita. Pero él no se veía tranquilo. Con la cara enrojeciendo conforme hablaba y la quijada casi trabada, estableció su versión, casi a gritos, ante las dos demandas penales que enfrenta ahora. Esas donde Marjorie le acusa de violencia e incumplimiento de pago de la pensión alimenticia.

Sus alegatos rozaban por momentos el llanto. Pero no el que provoca la tristeza de haber perdido un ser querido o el de la angustia ante la incertidumbre. Los suyos eran ojos enrojecidos de rabia, labios apretados como el que contiene un grito asesino. Lo suyo era un clamor de justicia. Dice Julián que ahora demostrará con pruebas todo lo que pase en el caso. Ya ha comenzado a recabarlas. Tiene fotos y videos de la abogada de su expareja, chats. Tiene todo documentado y ni el menor asomo de temor a mostrarlo.


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